lunes, 9 de mayo de 2016

Por los caminos Panche y Muisca, al camino real

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Por los caminos Panche y Muisca al camino real
460 años de historia
Es un proyecto de aula Grados 8-01 y 8-02 
Semillero Historia Puerto Bogotá
Colección Escritores Futuro 3000


@ Tiberio Murcia Godoy
Editor. Director proyecto de aula. Director Colección Escritores Futuruo3000 Puerto Bogotá,  y coordinador Semillero Historia Puerto Bogotá. 2015.

@ Colaboradores
                       8-01                                                         8-02

Angie Alejandra Castillo Aguilar         Juan David Barreto 
Susan Michel Castillo Calderón            Cristian Camilo Camacho Rubio
Heidy Tatiana Chaves Llanos                Bismar Esteban Camargo Barrera 
Luis Felipe  Gonzales Camacho            Deimar Daniel Córdoba Álvarez
Andrés Felipe Guzmán Barragán           Lina Marcela Córdoba Álvarez      
Brayan Andrés Herrera Forero              Juan Camilo Gaitán Rivera
Luisa Fernanda Marín Vargas               Nayelly Garzón Galindo
Jhostin Raúl Ospina Robayo                 Luis Miguel Garzón Rodríguez
Yisseth Dayana Paiva Ospina               Nicol Yaritza Hincapié Hernández
Robinson David Patiño Cortes             Deivid Stiven Mendoza Barrero
Steven Rodrigo Ramos Martínez          Alexander Niños Ballesteros
Dayana Katherine Rojas Vega              Roberto Niño Ballesteros
Salvador Sebastián Soto Aguirre          Brigith Llineth Olaya Rodríguez
Diego Alejandro Velásquez Herrera     María Natalia Peñaranda Guillen
José Fernando Villar Morales               Juan Pablo Rodas Cardona    
Paula Andrea Vega Galindo                 Catalina Toledo Varón
Yulizath Tatiana Sepúlveda Acero        Lynde Geraldine Castañeda Medina
                                                               Joaquín Enrique Vela Perdomo
                                                                Gesstner Toro Dolcen                                                                         
Corregimiento de Puerto Bogotá, Guaduas. Cundinamarca. 2015
Calle 7 con carrera 3. esquina. Telefax 0982513085

Email:  iepuertobogota@hotmail.com
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Institución Educativa Departamental Puerto Bogotá

Luis Carlos Arboleda Rueda
Rector

Carmen Lucila Zapata Beltrán
Secretaria Ejecutiva

José Gerardo Bustos Tolosa
Coordinador Académico

Jackson Andrei Zambrano Barbosa
Coordinador de Convivencia

Jefferson Arley Peña Arias
Docente Orientador

Tiberio Murcia Godoy
Director del Proyecto de aula

Coordinador
Semillero Historia Puerto Bogotá

Director de la Colección
Escritores Futuro 3000 Puerto Bogotá

Fabulario Ediciones

Corregimiento de Puerto Bogotá. Guaduas  Cundinamarca
República de Colombia
2015
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Presentación


Hasta el mes de diciembre del año 2014, cruzaron obligatoriamente por  la vía Bogotá, Guaduas, Puerto Bogotá, Honda, Medellín  a la Costa Norte, y  viceversa, miles  de vehículos  que transitaban por esos destinos,  y dejaron de transitar por estos lares a raíz  de la construcción de la vía Ruta del Sol que acercó un poco más a la capital de la república, Bogotá, con  dicho territorio. Esa  ha sido  la constante desde la época  aborigen, colonial, republicana  hasta  nuestros días, unir  a Bogotá  con los principales  puertos  marítimos  del Atlántico  y Pacifico.
Al  conmemorarse en noviembre del presente año, 460 años  de  haberse iniciado el Camino Real (1555-2015), desarrollamos  el proyecto “¿Cuál es la importancia del Camino Real para la población actual del Corregimiento de Puerto Bogotá?, con los Grados  8-01 y 8-02.

Ya que este camino no fue solo de los españoles, sino también fue utilizado muchas  centurias antes por los aborígenes quienes comercializaban (trueque)  pescado  por sal, oro y piedras preciosas.

Roberto Velandia Rodríguez, citando a Enrique Otero D´Costa. En su estudio “Orígenes de la Villa de Honda”,  transcribe, “En el acuerdo de la Real Audiencia de 19 de noviembre de 1555, por el cual se nombró  alcalde  del embarcadero de Honda al conquistador Alonso de Olalla”, quien ha “poblado y hecho un embarcadero nuevo en la provincia de San Sebastián de Mariquita, el cual es muy útil y provechoso para este Reino y naturales, a causa de hacerse como se hace, camino por donde anden recuas desde dicho embarcadero a todo este Reino”. (1).

Traemos a colación, la fecha de 19 de noviembre de 1555, porque el actual territorio denominado “Corregimiento de Puerto Bogotá”, perteneció a la vecina población de Honda, hasta 1886, cuando el territorio de Puerto Bogotá, pasa finalmente  a la villa de  Guaduas, y al reciente  Departamento de Cundinamarca. Se aclara, no es que hayan iniciado desde ese día el  camino real, si no que es la fecha del Acuerdo y se ordena abrir  camino entre el puerto de Mariquita (antes Honda, hoy Corregimiento de Puerto Bogotá ), entre el río Grande de la Magdalena, y la sabana de Santafé de Bogotá.
Hoy tenemos conocimiento que en pocos años  habrá una vía que comunicara al sur  del país  con el norte,  atravesando por estas tierras, vía  que atravesara;  Girardot, Cambao, Puerto Bogotá (Guaduas), Honda, La Dorada, Puerto  Salgar. Además  la mencionada  y proyectada vía  Tribuga, la que uniría al  Pacifico con Bogotá; (Choco, Pereira, Manizales, Fresno, Mariquita, Honda, Puerto Bogotá (Guaduas), Villeta, Bogotá). Esta vía se vería complementada con el túnel de Cocolo, que desde muchos años los conocedores de unir ciudades, en especial con Bogotá, la han solicitado, de hacerse el túnel de Cocolo, Bogotá estaría más cerca de la región central de Colombia, y por ende de Puerto Bogotá.

De ahí la relevancia de este proyecto de aula para acercar a los jóvenes a la realidad que se les avecina, porque así como fue uno de los principales puerto de la Nueva Granada, pronto será, una vez más, paso obligatorio  y cruce de caminos que unirán al sur con el norte o viceversa, y al oriente con Bogotá.

En el proceso del proyecto realizamos el concurso de escoger logo y frase del proyecto el cual fue seleccionado tanto logo y frase la del estudiante Salvador Sebastián Soto Aguirre, quien se acerco a la idea que esperábamos resaltar. Luego hicimos el 6 de junio del presente año hicimos un recorrido por una  parte del camino real, entre la sede educativa Ceniceros (cerca a la piedra capira), hasta el barrio Camino Real a las afueras de Guaduas, y parte de sus vivencias es lo que se publica en el presente trabajo que usted amable lector tiene en sus manos.
 

Tiberio Murcia Godoy
Director Proyecto de Aula
Docente Ciencias Sociales
Coordinador Proyecto “Semillero Historia Puerto Bogotá


(1). VELANDIA Rodríguez Roberto.  Todos los caminos conducen a Santafé (Los caminos reales de Cundinamarca). Caminos reales de Colombia.. Fondo FEN. Bogotá. 1995. Páginas  150 y 151
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Impresiones de algunos viajeros de paso entre hoy Corregimiento de Puerto Bogotá a Guaduas


“Más arriba de Honda, el magdalena no es ya navegable, de suerte que es preciso descargar los champanes (…) Muchas veces era preciso cruzarse en algunos puntos donde no parecía sino que el camino apenas podía dar paso a una caravana sola; pero las mulas, inteligentes y diestras, encontraban lugar bastante para deslizarse entre los precipicios y la serie de las cabalgaduras cargadas. En un sendero montañoso y a vista del pico del Tolima que se empinaba a los lejos, llamó nuestra atención una escena de la misma naturaleza en el punto más elevado del camino se veía un acemilero siguiendo su mula, sosteniendo la carga con su palo a fin de no resbalarse, al paso que a menor distancia descendían algunos buhoneros con sus mulos cargados de mochilas o con sus bastos vacios. El acemilero iba cubierto de la camiseta, que es una especie de dalmática menos ancha que el poncho”

Tomado de: Colección Banco de la República. Arte. François Desiré Rolin de la Guaira a Bogotá. . 2003

José Celestino Mutis. Medico Botánico, director de la expedición botánica en la Nueva Granada, su relato data de los días 17 y 18 de febrero de 1761, helo aquí:  “Martes 17 de febrero de 1761. Hacía las diez de la mañana montamos a caballo, y empecé a experimentar el fastidio con que yo camino de esta suerte. Hacía las once de la mañana llegamos a Río Seco. Hasta aquí no hallamos malos pasos, pero desde aquí hasta el Sargento se fueron multiplicando con el motivo de la lluvia, que nos cogía. El camino de su naturaleza es tan malo, que no hay que expresarlo sino diciendo que es todo continuado peligro. Bien lo confirman las continuadas desgracias que se nos refieren. Y aunque por la venida de S.E, se han esmerado en hacer menos ásperos los pasos impracticables, no por eso dejaba de haber algunos riesgos. Yo me sorprendido de haber visto unos caminos tales. Hacía las dos de la tarde llegamos al Sargento, donde descansamos hasta el día siguiente”.

“Miércoles 18 de febrero. El día 18 salimos del Sargento hacia las siete de la mañana, y comenzamos a subir la grande cuesta. Fueron mayores nuestros quebrantos que el día antecedentes hasta llegar a…, donde descansamos. De aquí en adelante hallamos el camino menos penoso, por haber picado el más pesado paso, que llaman la Laxa. Hacía las doce del día llegamos a lñas Guaduas, donde nos llovió, continuando la lluvia que nos comenzó en el último tercio de la ultima media jornada”,

Alexander Von Humboldt. Alemán, conocido como el sabio, atrevo este territorio en el año de 1801, he aquí su testimonio: “Puesto que el camino de Honda a Santafé se asciende desde el valle del  Magdalena hacia el occidente, naturalmente el camino desde las Bodeguitas sube siempre con una pendiente de 70°. Casi nunca tiene más de 14 a aún de 10 pulgadas de ancho, serpentea sobre rocas desnudas, a veces en escalones sobre roca saliente, a veces sobre cantos rodados. Uno tiene que admirar la inteligencia de las mulas cuando trepan de escalón en escalón. La cresta de la montaña, limitada por el río Magdalena, tiene naturalmente el nivel del valle horizontal. Su pico más alto se llama el alto del Sargento. Esta áspera región montañosa está bastante habitada, uno encuentra cada cuarto de hora cabañas de hombres libres, con plátano y plantaciones de azúcar”.“El camino del Sargento hacia abajo en el valle de las Guaduas es muy malo, especialmente en la época de lluvia. Los estratos de roca arenisca apuntan hacia el sur y el oriente con 45°. Sobre estos desprendimientos, lisos como espejos, descienden las mulas”.
  

Gaspard – Theodore Mollien., atravesó por este camino en el año de 1823. Esta fue su relato: “Empezamos de nuevo a subir y aunque no dejaba  de contemplar con espato el declive de la cordillera, en la que me adentraba por primera vez  en mi vida, mis temores fueron disminuyendo al darme cuenta del instinto de la mula que montaba. Resultaba interesante observar el discernimiento con que escogía la roca que le ofrecía mayor seguridad para poner las patas. Los arrieros tienen un sistema excelente de conducir a estos animales en los pasos peligrosos, muy pocas veces le pegan, se limitan a arrearlas con la voz y a sostenerles de la grupa”. “Pasamos Río Seco, nos detuvimos unos minutos en una venta, cruzamos un número infinito de arroyos que cortan el camino en todas direcciones”. “Al día siguiente tuvimos que escalar  el Alto del Sargento; y no he olvidado aún los sufrimientos que padecí. De improviso nos vimos envueltos por una niebla espesísima , fría y humeda, y tan densa era que no me permitia distinguir a los hombres que iban delante de mi”.

 Carl August Gosselman, Teniente de la Armada de su Real Majestad. Sueco. Cruzo en mayo de 1825. Esto fue lo que escribió: “El camino continua ascendiendo, alejándose del Magdalena. Era frecuente que las mulas debieran trepar por rocas de granito, con una seguridad que movía a elogio. La cabalgata que pudiera parecer aventura de principiantes, aun para aquellos que han transitado por lugares más peligrosos, resultaba no ser tal”. “Cuando se ha cruzado el caudal del río Seco el sendero sigue ascendiendo lentamente hasta que, girando a la derecha, se hace más pendiente y peligroso y enlaza con el cerro Sargento que separa al valle situado al lado de Guaduas”. “Fácil seria seguir con la vista la inmensa extensión hasta alcanzar todo el sur y el rumbo sinuoso del río, que observado desde allá resulta hermoso y tentador, haciendo olvidar todas las penalidades en el pasadas” .

Charles Stuart Cochrane. Ingles, capitán de nació, cruzo en mayo de 1825, él escribió: “Viajamos en mula hacía Bogotá, despidiéndonos de los bogas que nos tenían cansados hasta el alma sobre un camino real peligroso subimos por la cordillera”. “El placer que nos proporcionaba el paisaje que se abría a medida que ascendíamos, fue disminuyendo por los peligros del camino. Si la mula da un paso en falso se corre el riesgo de perder la vida. A esto yo no lo llamaría un camino, parece más un paso hecho por un torrente montañoso, donde el viajero tiene que escalar rocas, que en muchas ocasiones la mula no puede alcanzar con sus patas delanteras. Además fuimos desafortunados, cayó una fuerte lluvia que hizo el sendero más resbaloso. En una parte del camino, bajo la saliente de unas rocas, encontramos un riachuelo transparente rodeado de  árboles. Nos refrescamos. Todavía más difícil fue el descenso, teniendo que desmontar y llevar las mulas a cabestro. Finalmente, vimos con el sol poniente y al final de una llanura estrecha, el pueblo de Guaduas”

Augusto Le Moyne. Diplomático y escritor francés, paso en 1828, y esta fue su impresión: “El camino hasta la meseta de Bogotá, salvo en algunos sitios desprovistos de árboles, que ofrecen ciertos vallecillos habitados, no es más que una senda trazada a través de bosques, en la que se acumulan todos los obstáculos susceptibles de hacer el transito difícil y peligrosos”. “Al salir de este sitio volvimos a enterar en los bosques y después de una nueva serie de subidas y bajadas por laderas escarpadas tuvimos que vadera un torrente ancho que se llama Río Seco que en aquel momento justificaba  su nombre por su escaso caudal, pero que en la estación de lluvias viene tan crecido que solo se puede pasar a nado bien sea a caballo, bien detrás de este, agarrado de la cola”. “Tuvimos que escalar las montañas llamadas del Sargento, escalamiento que duro varias horas, esta parte del camino fue mucho más penoso que la que anduvimos desde el principio de la jornada”. “Desde la cumbre de otras montañas bajamos a un gran valle en cuyo fondo vimos la ciudad de Guaduas”. “Los iban siendo menos malos aunque anduvimos por espacio de diez horas en la primera etapa”.


Isaac F. Holton. Profesor de Química EE.UU, cruzo por estos lares en 1857, esto describe el químico: “Me había formado la idea más horrible de lo que sería el camino montañas arriba hasta Bogotá y creía que tenía que someterme pasivamente a los caprichos de la mula, lo cual es completamente absurdo. Hay que dirigir la mula, exactamente como si dirige un caballo en nuestra tierra, pero aquí o allá, al llegar a un paso difícil, se debe permitir que la bestia pase a su manera, sin jalar el freno. Por aplicar al pie de la letra la teoría de laa pasividad, estuve a punto de matarme tontamente”. “Además en las posadas de los caminos se corre siempre el riesgo de encontrar una despensa pobre, con el agravante de una mala cocina. Preparar uno mismo la comida es muy aburrido, pero comer en las casas del camino es incomodo, demorado y caro. El ideal para el viajero sería que inventaran la forma de hacer galletas de carne o carne deshitrada. Por ahora mi consejo es que la persona que vaya a viajar de Honda a Bogotá consiga antes de salir provisiones para cuatro días, llevando de todo menos azúcar, chocolate y agua”. “Sentí la incertidumbre de no saber si sobreviviría a los peligros del camino, los precipicios, las culebras escondidas, y sobre todo no tenía la certeza de poder resistir la seducción  de los vicios sajones y no sajones que tan a menudo llevan a su perdición y el cartcater”.


Eduardo Villa Vélez. Comerciante antioqueño, paso por estos lares el 1 de enero de 1863, he aquí su narración: “El camino es al principio arenoso y algo sombreado; después se encuentra obstruido a largos trechos por lajas de piedra que al hallarse bañadas por la lluvia creo harán esos puntos intransitables. Se costea el río por algún tiempo; enseguida empieza a  alejarse de el el camino y principia la subida que dura 4 o 5 horas, al cabo de las cuales se encuentra uno en una temperatura fresca donde puede dominarse el Magdalena, que se ve  amarilloso serpenteando entre azules colinas o verdes sabanas, pero siempre formando hermosos panoramas que recrean y encantan la vista del espectador”

“Habíamos almorzado ese día en Rioseco, donde pasamos descasando  cerca de dos horas, con temor de volver a montar porque el calor empezaba a sentirse fuertemente”

“Después de haber subido el Alto del Sargento, donde descansamos un rato comenzamos a bajar la pendiente que conduce hasta el valle de Guaduas, y a poco rato divisábamos ya en medio de naranjos y otros árboles este hermoso pueblo que con los ríos que lo bañan, las arboledas que lo cubren, las colnas que lo rodean y las blanqueadas casitas diseminadas en sus alrededores forma uno de los paisajes mas seductores y trae el momento a la memoria del viajero antioqueño al ameno y delicioso valle de Medellín”.. .

Miguel Cane, Ministro plenipotenciario de la República Argentina en Colombia, cruzo en enero de  1882, esto escribe: “Habríamos andado una hora, charlando amigablemente, en medio de las dificultades de un camino espantoso, descendiendo casi a pico por gradas imposibles en la montaña, donde las mulas hacían prodigio de estabilidad”. “Las mulas marchaban lenta, lentamente, fijando el pie con profunda prudencia, pero destrozándonos a veces la rodilla contra las rocas que no veíamos en la intensa oscuridad”.

Ernst Rothlisberger.  Suizo, profesor de filosofía e historia,  atravesó estas tierras el 9 de enero de 1882, leamos su testimonio:”El día 9 de enero, de mañana, comenzó el viaje por tierra para ascender hasta Bogotá”. “Cabalgando necesitaremos, pues, tres días. Mi compañero bogotano de viaje, el señor Paris, había pedido gentilmente para mi, mulas, silla y aparejos”. “Era asombroso mirar la prudencia y agilidad con que nuestras cabalgaduras iban salvando los obstáculos, como cabras monteses, y facilitando asi su quehacer  al poco acostumbrado jinete, que, con admiración y algo de angustia, contemplaba esta modalidad de subir y bajar vericuetos”. “Hacía el mediodía almohazamos en uno de los albergues, o ventas, que tropezábamos con frecuencia por el camino. Son pequeñas cabañas, construidas en barro y revocadas de blanco, con cubierta de paja, y amuebladas del modo más primitivo. El almuerzo consta por lo común  en “tierra caliente”, de una sopa, casi siempre de arroz, con algo de carne salada (del tasajo, o sea carne que ponen a secar al sol en largas tiras, para cocerla después) y de un huevo; en el mejor caso, un bistec. Como postre hay una taza de chocolate con un pedazo de queso blanco que los colombianos, para sorpresa mía, van desmigando y echándolo a la taza para saborearlo todo junto, como extraño bocado agridulce”.

“Por un llano camino arenoso, sombreado a menudo por árboles magníficos, nos vamos acercando cada vez más a la primera cadena de la cordillera Oriental. Pasamos el río Seco, arroyuelo inofensivo en época de sequia , y formidable corriente con el tiempo de las lluvias, que a menudo hace detenerse uno y más días a los viajeros porque aquí no existe puente algunos que lo cruce. Ahora el camino comienza a ascender en cerrado sig-zag. Piedras redondas dificultan el andar de las mulas, la silla se desliza hacia atrás con la violenta subida. Frecuentemente el angosto camino queda cerrado por reatas de mulas que llevan pesadas cargas, de por lo menos 250 libras, atizadas por el fuerte y ronco griterío de los arrieros, indios casi siempre, descalzos y cubiertos de polvo. Las bestias se tambalean bajos los pesados cajones o barriles”. “Después de varias horas de viaje alcanzamos la altura de la primera cresta de la cordillera, el Alto del sargento (1.400 metros), a lo largo del cual cabalgamos durante un rato. Uno de los más maravillosos panoramas que jamás he visto, y se me quedo imborrablemente, se extiende ante mis ojos atónitos y fascinados”. “A eso de las seis de la tarde fuimos a parar al Hotel del valle, situado a la entrada de la pequeña ciudad”.      


Alfred Hettner. Alemán, paso por aquí en 1882. Este es su testimonio: “En frente de Honda, cerca a los rápidos, se encuentra Pesquería o Pescaderías y, un poco más río arriba, Cifuentes, dos pueblos que deben su subsistencia, en primer término a la salida del camino de herradura que conduce a Bogotá. Ambos, durante la construcción de la línea férrea, tenían vida un poco más activa.  A la altura de Cifuentes, nuestra ruta se dispone a dejar el río, para coger en dirección suroriental, por una serranía angosta y cubierta de monte bajo y desembocar luego al vallecito del Río Seco, un arroyo cuyo nivel de agua, como el de todos los de la región, suele fluctuar de manera extraordinaria, en consonancia con las estaciones. Entre tanto se ha presentado la oscuridad, obligándonos a dar por terminada nuestra jornada en Tocui, a unos kilómetros más adelante, pidiendo posada”.

“Tocui es lo que Alemania llamaríamos una taberna de carreteros; una posada para los arrieros de las caravanas mulares en el camino entre Bogotá y el Magdalena. Consta de un rancho de adobe con techo de paja, constituido por dos espacios reducidos, otro rancho contiguo que alberga la cocina, y un potrero, es decir, un terreno de pastos cercado, donde se guardan y pastan las bestias. No me acuerdo lo suficiente de la comida que nos ofrecieron. De cama nos sirvieron las llamadas cujas, caballetes de madera con piel de buey estirada encima, que no ofrecen precisamente un lecho muy agradable. Además, tanto en el rancho como en las cujas, pululaban los bichos”.

“Apenas dejado Tocui, el camino súbitamente gana altura. El terreno compuesto de arcilla roja como materia predominante muy propicio para atravesarlo montado en época seca, como hoy, pero extremadamente resbaladizo en tiempo lluvioso”.



Felipe Pérez. Político de Boyacá. Cruzo por estos lares a finales del siglo XIX, he aquí su testimonio: “Después de algunas horas de estación en Guaduas, seguimos nuestro camino por un terreno quebrado y nada pintoresco, el cual nos condujo al alto del Sargento, desde cuya cima, de 1.400 metros, descubrimos por primera vez el río Magdalena, mudo y turbio, corriendo entre un cauce peñascoso. Quien oye hablar del Magdalena como se habla entre nosotros, y quien lo conoce en los anchos espacios de su parte alta, no puede imaginarse que por entre aquellas serranías ásperas y ardientes , que por entre aquel álvco de peñas corra un río de semejante magnitud , con orillas de granito que separa dos cadenas de montañas de primer orden, sin otra línea de demarcación que sus aguas”.

“Del alto del Sargento a  Pescaderías (márgenes del Magdalena) sucede lo que de Chimbe a Villeta; que cuando más se anda menos se avanza, al parecer. Es esta, sin disputa, la parte más mala de todo el camino, por los saltos, canjilones y escarpas que hay que trepar, dominando el río y corriendo el riesgo de rodar hasta el al primer paso falso de la mula”

“Pescaderías es un caserío que esta sobre la margen derecha del río Magdalena, vis a vis de Honda. Encontramos allí una posada espaciosa con víveres, y gozamos del descanso de que necesitábamos después de tres días de una marcha continua, bajo los rayos abrasadores e un sol ardiente y tenaz”.

 

Salvador Camacho Roldan. Comerciante, político del siglo XIX, nos relata su experiencia en 1887, y esta fue descendiendo, mejor dicho de Guaduas a Puerto Bogotá, he aquí el relato: “Del Consuelo en adelante empiezan los calores de la zona tórrida en una bajada pedregosa a trechos lleno de fangales profundos en otros, que reclaman del pasajero paciencia y resignación verdaderamente cristianos; la sed mortifica; el sol lanza rayos de fuego en progresión tan insensato, que parecería que despavesan. Las    bestias empiezan a dar señales evidentes de fatigas y las vegas ardientes del río arrojan con no tener fin. Al cabo se llega por entre los rieles de un ferrocarril que no duro dos años siquiera, a unas barracas y banqueos que muestran el lugar en que una barca transporta los pasajeros a la orlla opuesta del magdalena.”

Camino Real  en el actual Corregimiento de Puerto Bogotá. Elaboro TMG. Agosto  17 de 2015.
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Mapa  en base al plano elaborado por el Ministerio de Cultura en el libro “Camino Real. Ruta Mutis.. 2008. El director del proyecto complemento con lo pertinente al sendero en Bodeguitas
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Experiencias de estudiantes grado 8-01


Una experiencia divertida
Por  José Fernando Villar Morales

Comenzamos el recorrido como a las 9 y 30 am. Primero por el camino encontramos dos pavos reales, luego de eso nos dirigimos a la piedra capira, el baquiano contó una historia sobre un cacique que vivía en esos tiempos ahí,   y también la de una persona que había secuestrado en una de las cavernas, debajo de la piedra de capira.

Luego nos tomamos unas fotos en la piedra y teníamos una vista espectacular, luego comenzamos a descender, nos encontramos con un  árbol   y un sembrado de bambú o caña, por el descenso el baquiano nos contaba algunas historias, en una de esas de una habitante de la calle murmuraba algo, y seguimos descendiendo hasta llegar a una ye, en trocha nos dirigimos al lado derecho y continuamos con nuestro recorrido y llegamos a la casa de Berlín, donde el baquiano nos contó una historia trágica que había sucedido allí. La estudiante Yisseth Paiva vio la cara de una persona en la esquina de la puerta tapada con papel, allí se formaba un rostro, enseguida dos estudiantes curiosos fueron a ver que había por ahí. El baquiano nos dijo que él una vez había por ahí con un amigo y gritaban si había alguien en  casa y entraron, y en una habitación un cuerpo, un vestido blanco, ellos tras ver eso, salieron corriendo de allí.

Luego al seguir bajando teníamos una vista excelente, y a los lados se encontraban árboles con su respectivo nombre, yo junto con el estudiante vimos especie de coca y muchos más. Luego seguimos y veíamos galpones, fincas, luego de unos minutos llegamos al barrio Camino Real, vimos casas en bahareque, y el baquiano nos decía chistes ahí para distraernos, llegamos a una tienda y ahí recargamos energía, luego llegamos a donde estaba el bus esperándonos, luego esperamos a los estudiantes que faltaban y los docentes y unos invitados por el profesor Tiberio Murcia, luego nos dirigimos a almorzar y allí en el restaurante vimos un partido importante para un hincha de verdad. Luego de almorzar salimos a la iglesia a tomarnos fotos y luego a la piscina, nos bañamos un buen rato, jugamos todo bien, pero como no faltan los descuidados que no encuentran esto que lo otro, bueno como sea nos alistamos y fuimos a esperar el bus. Nos encontramos al profesor William pitando un partido, luego nos recogió el bus, y emprendimos nuestro viaje de vuelta. Llegamos a Puerto Bogotá a las 6 y 30 pm, cansados, pero con una gran recompensa, el conocimiento que nos dejó aquella investigación.

Fue una experiencia fantástica, fue como un sueño hecho realidad
Por Susan Michel Castillo Calderón

¿Por qué fantástica? Porque estuve con mi mejor amiga, la novia de Randof, y las dos juntas experimentamos el camino real. Mientras viajábamos en el bus, nuestros compañeros, nos imaginábamos el camino real. ¿Decíamos y nos preguntábamos, como será y que tendrá?. Fue tan maravilloso, porque el camino real tiene muchas cosas maravillosas que tenemos que cuidar, aparte de las lajas, chozas, casas antiguas, árboles, flores y montañas.

Tiene un camino empedrado, tan pero tan maravilloso, que al caminar en el, vemos los animales y los árboles frutales. Además de la piedra capira que nos muestra todos los lagos, frutos y montañas, nos demuestra algo especial. Fue una experiencia especial, nunca la olvidare.


Cinco horas de caminata
Por Paula Andrea Vega Galindo

La experiencia del camino real fue muy chévere, porque conocí la piedra del capira, y duramos caminando como unas cinco horas, y conocimos todas las personas que vivían por allá, y los caminos reales estaban muy dañados, pero fue muy bonito la experiencia de haber conocido un camino tan importante para la historia.


Camino Real
Por Salvador Sebastián Soto Aguirre

Fue maravilloso conocer la historia de uno de los caminos más representativos de la época colonial y su importancia. En el camino se encuentran las piedras usadas en sus principios, también lleva al mirador piedra capira, donde se puede contemplar la magnificencia de todo el valle del Magdalena, y se puede ver claramente Honda y Puerto Bogotá. Encontramos casas hechas de bahareque e historias sobre sucesos, apariciones y terribles maldiciones.

En un tramo del camino, podemos encontrar la escuela ceniceros donde hicimos un breve reposo. Conocimos la casa Berlín de la cual nos contó el guía que la familia que residía allí maldijo esas tierras. Subimos a la gruta de la Virgen donde se ve la carretera y cada vez más cerca Guaduas.

El descenso fue más duro, ya que toda nuestra energía se concentró en el ascenso. En todo el camino se siente la hospitalidad de los lugareños que nos recibieron con cálidas sonrisas, y también se encuentran grandes galpones. El camino está muy conservado por la geografía y el gobierno. La gente no puede invadir dicho camino; caminar sobre el, es recordar como los grandes conquistadores y mercancías reales pasaron hace muchos años, pero también recordar la dura historia de los indígenas que pasaron de hacer trueques a ser esclavos del hombre blanco.

También hay árboles con letreros con sus nombres comunes y científicos. Les hago extensiva la invitación al camino real, valorando el trabajo del profesor Tiberio, una caminata positiva, atractiva, dinámica y sobre todo educativa y hermosa.


Muy bonito ese recorrido
Por  Yisseth Dayana Paiva Ospina

Me pareció muy bonita la salida, porque conocí el camino real, pude ver la imagen de una gran luchadora contra la esclavitud llamada la Pola. También supe cómo fue construido el camino real y toda su historia, y la pase muy bien en la salida, porque fuimos en grupo, y entre todos compartimos momentos inolvidables.

Conocí también la piedra capira y toda su historia, puede observar todo lo que hay a su alrededor, como ríos, montañas, lagunas, etc. Me gustaría llevar a mis padres, hermanos y demás para que conozcan toda su historia, y  lo lindo que es, ya que no tuvieron dicho gusto de ir a conocer, ni de observar todo lo que nosotros pudimos ver en ese lindo paseo.


Por el camino panche y muisca
Por Luisa Fernanda Marín Vargas

Fue una experiencia muy chévere, primero fuimos a la piedra capira, y mi amiga Susan Castillo estaba enferma, y recorrimos todos el camino real. Vimos todas las casas que había por allí. Luego de recorrer fuimos a almorzar, todo muy chévere. Y creo que el camino real debería preservarse para ir con nuestras familias.

Pasamos por el alto de la Virgen, luego fuimos a piscina y listo. En la piedra capira estábamos a 1833 metros sobre el nivel mar, en 1555 esclavizaron a los indígenas, eel 6 de agosto hicieron los empedrados. La piedra capira mide de 70 a 80 metros


Camino real
Por Robinson David Patiño Cortes

“Es el que había sido construido por el Estado, era más ancho de los común, y unia ciudades importantes. Existen artículos sobre caminos reales de diferentes países.

El camino real de Santafé – Honda más representativo de los trazados nacionales que se hicieron durante la época de la colonización. Inicio en Bogotá y finalizo en el puerto de comercio de Honda, en el río Magdalena. Pasa por los municipios de Facatativá, Alban, Villeta y Guaduas. Actualmente es el camino mejor conservado en la geografía colombiana y el más representativo por su importancia histórica, pues por este pasaron los recursos que están destinados a la construcción del centro del país,  y personas importantes del siglo XIX.

El camino real, se conoce como un camino normal a las vías que se construyeron para permitir el desplazamiento de hombres y vehículos”. (Tomado de un  artículo periodístico)

Hay que cuidar el camino real
Por  Andrés Felipe Guzmán Barragán

Fue una experiencia muy chévere, mas cuando estábamos en piedra capira, y el clima es muy bacano, y las casas del susto, la sal es muy bacana, y yo llevaría a la familia a conocer porque me gusto mucho la caminata, los senderos, los caminos y los animales.

Por eso es muy importante cuidarlo y preservarlo para que no se destruya y dure mucho tiempo, y también no lo abandonen. Y  piedra capira se llama así por la hija del cacique Capira, mide aproximadamente de 70 a 80 metros y tiene una altura de 1833 metros sobre el nivel de mar.



Muchas historias en camino real
Por Luis Felipe González Camacho

El camino real esta deteriorado, estaba más peligroso que antes. El camino fue largo, empezamos el recorrido en la escuela Ceniceros, por el camino encontrábamos antiguas posadas, y escuchando estas historias sobre esas posadas fue más interesante el camino, y seguimos el recorrido hasta Guaduas donde tomamos una breve recreación y regresamos a Honda.

El camino real tiene cosas bellas
Por  Dayana Katherine Rojas Vega

Fue una experiencia muy linda, la pase súper con mis amigas, además aprendí sobre la piedra capira, y en el transcurso de la caminata nos iban hablando sobre todo la historia del camino real, y la piedra capira. El camino real, tiene cosas bellas, es una gran experiencia andar por todo el camino, es largo, pero vale la pena porque es muy chévere, tiene bonitas historias y cosas en el camino muy lindas.

En la piedra capira, también hay mucha historia, además tiene una vista espectacular, y está hecha en un lugar alto, elegante y lindo, tiene grandes historias como la del porque fue hecha y a nombre de quién es esa piedra. En todo el transcurso de la caminata hubo leyendas a cuantos metros está hecha la piedra capira. Tiene una vista espectacular, se pueden ver las casas, el río, nuestro río Magdalena, y también nos decían quien era el gobernante de todo ese paisaje antiguamente.



Probé la sal del mar
Por  Heidy Tatiana Chaves Llanos

Me pareció muy chévere, porque conocí los caminos reales, y nos subimos a la piedra capira, recorrimos la casa de la Pola, y nos llevaron a la casa Berlín y nos contaron la historia como fue y quienes Vivian, y que asustan, y bajamos muchas bajadas, y en una casa pedimos sal, y la sal era de mar. Caminamos mucho por los caminos reales y vimos la imagen de la Pola.

Un viaje extraordinario
Por Steven Rodrigo Ramos Martínez

Cuando llegamos al camino real, comenzamos a subir, y el guía comenzó a hablar sobre el camino. Seguimos el camino y vimos dos pavos reales, y árboles de frutos. Luego llegamos a una escuela llamada Ceniceros. Ahí hablo el guía sobre el camino y la escuela. Seguimos el camino real, pero de ahí era pura subida, luego ya para llegar a piedra capira, había un camino en piedra, después de caminar el camino empedrado, llegamos a piedra capira. Luego subimos pro grupos, luego el guía nos hablo sobre la piedra, nos contó la historia, y que habían unas cavernas debajo de piedra capira. Después de eso descendimos, al llegar otra vez al parque  donde eta la escuela, ahí descansamos. Luego cogimos por otro camino, por ese camino vimos una virgen que estaba debajo de la montaña, seguimos andando, al llegar a una casa, ahí el guía nos contó que a él y a unos compañeros  lo habían asustado en la casa, que ellos escucharon un ruido y entraron a mirar, no había ninguna persona, y salieron asustados de la casa. Seguimos andando y vimos varios galpones  con muchos pollos, después de eso bajamos por una cuesta empedrada y descansamos un poco en la tienda.

Después de descansar en la tienda seguimos andando, al llegar al bus , nos montamos, nos llevo a una esquina cerca al restaurante.  De ahí caminamos hacia el restaurante, almorzamos, luego de almorzar fuimos a una piscina, en la piscina nos divertimos. Luego nos salimos y fuimos al bus, antes de llegar al bus vimos al profesor William, luego llego el bus, nos montamos y nos vinimos hacia Puerto Bogotá, llegamos a las 6 y 30 pm.


Me lo contó mi abuelo
Por Tatiana Sepúlveda Acero

Era un camino empedrado que salía del puente Navarro, pasando por un sitio llamado la ceiba, saliendo hacia palo hueco, donde se abrían dos caminos, uno hasta la Paz y el otro hasta Guaduas, pasando por pico de gallo, San Jerónimo, alto de la mona y por ultimo baja hasta la ciudad de Guaduas. Las casas que habían al bordo del camino era hecha de bahareque y tabla, su entechado era de paja, palmicha, calaca y palma.


Respondiendo encuesta
Jhostin  Raúl Ospina Robayo
1.-) ¿Cuál es la ubicación geográfica de Puerto Bogotá?. R= Occidente de Cundinamarca.
2.-) ¿Ha escuchado sobre el camino real?. R=  Si, quisiera conocerlo ir y andar por allá, sería una experticia única.
3.-) ¿Por qué cree que en Puerto Bogotá se haya construido el camino real?. R=; No sé, quisiera saber.
4.-) ¿Existe en la actualidad el camino real?. R=; Si, pero esta abandonado, casi nadie va por allá.
5.-) ¿Qué elementos usaron para su construcción?. R=; Tierra, piedra, barro, y lo pisaron para fojat bien el camino.



Los que no fueron, pero que también escribieron sus impases al no asistir a este importante salida pedagógica

Me gustaría ir a conocerlo
Por  Diego Alejandro Velásquez Herrera

La verdad yo no fui, pero me contaron que eso es muy bonito, y que en partes el camino real está muy deteriorado, me gustaría ir algún día con un familiar, para poderlo ver con mis propios ojos. Además me gustaría invitar a muchos de mis familiares de paseo allá.

Ah, no pude ir a conocerla
Por Angie Alejandra Castillo Aguilar

Profesor Tiberio, no tuve la oportunidad de ir a conocer la calle real, muy importante en esta, hay mucha historia de concluir y aprender de historia, pero creo que es muy importante porque hay manera de conocer una historia.

La villa de Guaduas hay que reconocer que se ve Guaduas todo y es lo más importante, no pude ir a conocer, porque mis padres no me dejaron ir, gracias por esta oportunidad que me dieron por escribir mi experiencia

Yo quería ir
Por  Brayan Andrés Herrera Forero

Mi experiencia fue nada, porque no pude ir, porque mi primo Diego Alejandro Velásquez Herrera no lo dejaron ir, a mi ya no me dejaron ir solo en una moto porqué de pronto me pasaba algo, y yo solo como me iba a  ayudar, y por eso no pude ir a Guaduas, pero yo si quería ir.
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Experiencia Grado 8-02


Por los caminos Panche y Muisca
Por  María Natalia Peñaranda Guillen

Mi experiencia en el paseo, me pareció muy buena, porque aprendí cosas nuevas y vi cosas nuevas que no había visto, cosas místicas, por ejemplo, también lugares que quedan escondido y que uno nunca va a saber si está ahí, cosas de antes que uno no se imaginaba que existían, como por ejemplo los dioses todo eso los que hicieron las rocas que eran solo para los dioses, muchos antes existía todo eso, y uno queda asombrado con lo que ve allá, cosas nuevas, vimos frutas como la mandarina, limón, aguacate, naranja y también animales, como el pavo real, el caballo, y estuvimos en un lugar de por allá que se llamaba la piedra capira, y que nos sentamos a descansar, y el guía nos iba explicando todo sobre la piedra capira.

Camino Real
Por  Deivid Stiven Mendoza Barrero

Principal puerto de entrada para llegar a Santafé por los ríos y entradas los caminos reales, fue en una época de esplendor de la región y la ruta del camino como angustia pasados donde los viajeros tomaban ese camino. Fue construido por los Panches y Muiscas para que los viajeros y animales de carga pasen con los provisiones paran el intercambio comercial.

Un camino sorprendente
Por Joaquín Enrique Vela Perdomo

El camino real es sorprendente porque ahí se pueden encontrar frutas, como la mandarina, mango y también animales como caballos, pavos reales y gallinas. El camino real está hecho de piedra, por ahí pasaron virreyes, españoles. Los españoles intercambiaban comida por joyas a los campesinos. Ahí hace mucho frio por la altura que hay, y en el camino uno encuentra una virgen enterrada en una montaña, también hay casas muy bonitas y también tenebrosas como la casa que supuestamente había un señor que se parecía como al diablo. El camino real es relargo y muy bacano, se lo recomiendo mucho.

Andando por el camino Muisca
Por Duvier Arley Cárdenas Serrano

Ir a la piedra capira es una verdadera atracción, no tan solo por ver los paisajes, las frutas que acompañan ese paisaje, sino también por caminar, el camino real, y sobre todo por aprender todas y aquellas actividades que hacían nuestros ancestros. Saber quiénes circulaban ese camino real, y ver todo esa tradición que lleva. Ir por un camino Muisca, ha sido una de mis mas grandes experiencias como estudiante, aprender de mis ancestros ha sido una de esas cosas inolvidables. Tampoco se me podía olv9dar esa imagen tan hermosa que se encima de la piedra capira, como el valle del río Magdalena, y los nevados del Ruiz, Santa Isabel y Tolima. Estar encima de la piedra ha sido una gran aventura en mi vida, caminar sobre el camino real otra mejor, pero sobre encima de todo, aprender de nuestro pasado y sobre todo de nuestros ancestros, ha sido una de mis grandes metas.

Muchas casas místicas en el camino real
Por  Gesstner Toro Doncel

Yo fui al camino real habían muchos frutos como: mangos, limones, naranjas, mandarinas. El camino era muy largo más o menos 10 KM, fuimos a la piedra del Capira, pasamos por una escuela y cuando íbamos a ir para Guaduas encontramos unas casas que supuestamente eran místicas eso nos dijo el guía como la casa de Berlín y ya ese es el camino real

Camino Real
Por Catalina Toledo Varón

Pues mi concepto fue una salida muy bonita e interesante y muy importante en nuestras vidas. Aprendimos muchas cosas de las cuales no teníamos buen concepto. El camino fue muy chévere y fue una salida donde compartimos, no solo como compañeros, sino como amigos. Ahí entendí que en cada uno de nosotros tenemos una historia, y más que amigos uno tiene que aprender hacer persona para ganarse el corazón y el respeto de las personas.

Fue muy especial haber estado y haber compartido momentos tan lindos y tan importantes en nuestra vida, porque son recuerdos que uno nunca olvida, esta salida me enseño muchas cosas buenas: Me pareció muy interesante ver casas antiguas que aun existen, y gente trabajadora que lucho por estos caminos fueran un éxito a nivel mundial. Me pareció bueno el guía que nos guio, me pareció que nos explico muy bien, y siempre estuvo pendiente de nosotros, agradecemos al profesor Tiberio Murcia, sin él, no hubiese sido posible, en fin fue muy bueno.
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Mi camino
Por Lina Marcela Córdoba Álvarez

Había una vez un camino por el que siempre pasaba para ir al colegio. A mí me contaban que ese camino fue por el que también como lo hacía yo, cruzaron los virreyes, como también cruzo Simón Bolívar, los españoles, y que además fue construido por los esclavos o bien llamados indios o los Panches.

A mí me gustaba mucho ese caminito, por su hermoso paisaje que deslumbraba, sus árboles, los pajaritos, me gustaba admirar mucho su suelo, ya que estaba hecho de solo piedras, en algunas partes quedaba en subida y las otras en bajada, cada vez que uno subía más por ese caminito hacia más frio.

El camino real como siempre se le fue y se le sigue llamando, cruzaron los chibchas, los panches, sutagaos y también los colimas. Esos indios hicieron esos caminos, también para poder llegar a otro lado, como también para hacer sus trueques.

Un día junto con mis amigos fuimos a caminar por el camino, ellos iban contentos al igual que yo, porque es muy tranquilo, y por sus paisajes y naturaleza. Caminamos harto, pero teníamos que llegar. Después de una hora o más nuestra parada fue la piedra de capira o piedra capira, allí descansamos y observamos desde la piedra que tiene una altura aproximadamente de 80 metros de altura, apartando el barranco que también nos ayudo, y se veía pueblos, y una cárcel, después de ese recorrido, nos devolvimos para llegar al pueblo, allí entramos a una piscina y la pasamos muy bien. Y después de unas horas nos volvimos para nuestras casas, y ya ese es mi cuento o historia que viví.


Cuentos de los caminos reales
Por Juan Pablo Rodas Cardona

Los caminos reales son muy bonitos, sobre todo el clima espectacular, el paisaje muy bonito. Lo que más me gusto fueron los caminos, todos hechos de piedra, también los árboles de esa época, que son árboles muy finos, como el palo de guayaba, también estaba un árbol muy extraño nunca lo había visto que se llama mariguana. Y lo mas bacano fue la piedra capira, pues nunca había oído hablar de ella. El guía que nos acompañaba nos dijo que se le puso ese nombre en honor a una princesa que se llamaba capira. También nos dijo que la princesa podía mirar desde ese lugar los caminos y desde ahí podía mirar sus tierras, y ahí en los caminos hacían el famosísimo trueque, que intercambiaban el bagre que se agarraba en el Magdalena, por la sal que no había en esas tierras. También casas antiguas de los indígenas, esas son casas abandonadas, había como cinco casas. Me parece   que para los años que tienen estaban en un buen estado.

Escuche rumores de que en las casas asustan, en una casa había un indígena habitándola, dijeron los compañeros que lo vieron, pero yo no vi nada, dicen que un día lo vieron en la casa, y al rato en la iglesia, y esos, lo que mas me gusto fue la piedra capira, la vista es muy hermosa, se puede ver todo el paisaje.

El camino real
Por  Nicol Yaritza Hincapié Hernández

El camino real de los Panches y Muiscas es muy bonito, porque está construido en piedra. El camino es largo y la piedra de la capira es muy hermosa. En las fincas habían frutas como la naranja y la mandarina, y animales como el pavo real, burros y vacas, y también el camino real hace mucho frio cada vez que uno va llegando a la piedra de la capira, y el paisaje de la capira es muy bonito, porque desde la cima de la piedra se ven las montañas muy chiquitas, esa es la historia que me pareció a mí, conociendo la piedra capira y el camino real, es una experiencia muy bonita, para los que no la han conocido y por eso los motivo para que vayan a conocerla.

Dicen que el camino es muy Bonito
Por Lynde Geraldine Castañeda Medina

Dicen que el camino real hay muchos frutos, como mango, el aguacate, el limón, y hay muchos animales, como vacas, ovejas, y muchos animales más. Dicen que subiendo la colina hace demasiados frio, y se dice que hay una virgencita más hermosa, blanca pero no estaba pintada. Dizque el camino está todo lleno de piedras, pero dizque es bien bonito.

Una experiencia genial en el camino real
Por  Bismar Esteban Camargo Barrera

Mi experiencia fue muy bonita porque conocí muchas cosas que yo no conocía, cuando llegamos, a medida que íbamos subiendo hacia mucho frio, cuando llegamos  a la piedra capíra nos comimos el mecato que cada uno llevaba y “cucho” nos contó que a esa piedra le colocaron así porque había una vez un rey, y él tenía una hija que se llamaba capira, entonces ella le dijo que le hiciera una vista para mirar el paisaje, entonces el rey le movió la piedra, y desde ahí quedo como la piedra capira. Esa piedra mide 7 metros del y 8 metros de ancho, nos pudimos subir para mirar el paisaje, y desde ahí se veía los nevados. Subimos en grupos de a cinco.
El camino real era tallado en piedra, buscaban la piedra que casara con la otra, pero que pesar que se esté dañando. Cuando veníamos subiendo a la piedra capira, nos echamos como una hora y media, después miramos la casa de Berlín, y ya lleva ya muchos años de construida, esas casas eran hechas de bahareque, excremento de vaca con tierra, después toco bajar harto para poder llegar al bus, y bajando conocimos casas bacanas por donde estaba el camino real.
Bajando “cucho” nos contó que una vez que él estaba dando una excursión, se asomo a una casa y lo asustaron, dijo que le había salido un señor alto, barbado, y le dijo “devuélvase por donde vino“, entonces, “cucho” le dio miedo y se devolvió. Bueno bajando conocimos un criadero de pollos, pero había hartos pollos grandes y bonitos, bajando mirando hacía el suelo del camino real se estaba dañando, claro que eso lleva muchos años de construido.
Llegamos al bus, después nos fuimos a almorzar a un restaurante, era muy elegante, lujoso ese restaurante. De ahí salimos para la piscina, nos bañamos harto, después nos cambiamos y nos venimos y llegamos al colegio por la noche. Yo le pediría a la gente que no conoce, que fuera a mirar, que eso es muy bonito y que miren el camino real, que por ahí hacían el intercambio a los Panches con los Muiscas, por comida, joyas, ellos nunca se vieron porque no se llevaban bien. Yo quisiera volver otra vez para mirar ese panorama tan bonito e invitaría a la gente que fuera a conocer ese hermoso lugar.    
Otras opiniones

Varios jóvenes respondieron las siguientes preguntas. 1.-) ¿Qué tal les pareció el camino real?. 2.-) ¿Cómo invitarían?. 3.-) A quinees invitarían?. 4.-)¿Qué tal el camino real?. Y estas son algunas de las respuestas.

Muy buena salida
Por Deimar  Daniel Córdoba Álvarez

La salida me pareció pues buena, chévere, uno puede ir observando todo al tiempo, ejercitarse, bueno por lo fresco y el bosque. Invitaría a los amigos, mi familia. Qué es el camino por partes un poco dañado, pero casi todo estaba bueno y muy largo.

Me gusto
Por  Brigith Llinet Olaya Rodríguez

Me gusto mucho esa salida, y me gustaría volver hacer otra, me gusta, más que toda la piedra capira y todo el recorrido, y el guía nos dio buena información. Pero lástima que no nos quedamos en Guaduas.


Enmotado y acabado
Por Luis Miguel Garzón Rodríguez

Pareció algo inexplicable, nunca había tenido algo igual. Nunca voy a olvidar esa experiencia. Con una carta. A toda la comunidad del puerto. Está un poco enmontado y acabado.

Camino fantástico
Por Nayelly Garzón Galindo

Me pareció bueno. A mis amigos y a todos. Muy bueno el camino fantástico.



Cuestionario
David Barreto
1.-) ¿Existe en Puerto Bogotá el camino real?. R= Si, en la salada.
2.-) ¿De qué material está compuesto el camino real?. R= Piedras y árboles.
3.-) ¿Por qué se construyo el camino real en Puerto Bogotá?. R= Para caminar y llegar más rápido a un lugar.
4.-) ¿Cuáles la ubicación geográfica de Puerto Bogotá? R=. Está al norte.
5.-) ¿Ha escuchado hablar del camino real?. R=. Si, he escuchado pero no tanto.


Alexander Niño Ballesteros
1.-) ¿Existe en Puerto Bogotá el camino real?. R= Si.
2.-) ¿De qué material está compuesto el camino real?. R= Piedras redonda, planas y chiquitas unas.
3.-) ¿Por qué se construyo el camino real en Puerto Bogotá?. R= Para que los indios se desplazaran rápidamente, para negociar e intercambiar alimentos.
4.-) ¿Cuáles la ubicación geográfica de Puerto Bogotá? R=. 
5.-) ¿Ha escuchado hablar del camino real?. R=. Si, hemos andado por los caminos reales.

Ingrid Tatiana Piñeros Castillo y Juan Camilo Gaitán Rivera
1.-) ¿Existe en Puerto Bogotá el camino real?. R= Si. Desde las bodegas hasta puerto Gallote, es el camino real de Puerto Bogotá
2.-) ¿De qué material está compuesto el camino real?. R= Piedras.
3.-) ¿Por qué se construyo el camino real en Puerto Bogotá?. R= Para que pasaran los reyes.
4.-) ¿Cuáles la ubicación geográfica de Puerto Bogotá? R= Está entre el Tolima y Cundinamarca. 
5.-) ¿Ha escuchado hablar del camino real?. R=. Si, muchas veces he escuchado hablar del camino real.

Roberto Niño Ballesteros
1.-) ¿Existe en Puerto Bogotá el camino real?. R= Si.
2.-) ¿De qué material está compuesto el camino real?. R= Piedra, pasto palo de monte.
3.-) ¿Por qué se construyo el camino real en Puerto Bogotá?. R= Para que las personas se desplazaran de un lugar a otro.
4.-) ¿Cuáles la ubicación geográfica de Puerto Bogotá? R= Está en el medio de  Tolima y Cundinamarca. 
5.-) ¿Ha escuchado hablar del camino real?. R=. Si, aquí en el puerto y en otra parte.

Cristian Camilo Camacho Rubio
1.-) ¿Existe en Puerto Bogotá el camino real?. R= Si.
2.-) ¿De qué material está compuesto el camino real?. R= Piedras chiquitas, asfalto, árboles al lado, tierra.
3.-) ¿Por qué se construyo el camino real en Puerto Bogotá?. R= Porque pasaron por ahí muy importantes en la historia.
4.-) ¿Cuáles la ubicación geográfica de Puerto Bogotá? R=  Nor-oriente. 
5.-) ¿Ha escuchado hablar del camino real?. R=. Muy poco he escuchado hablar del camino real, porque no le prestó atención a eso que hablan.



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Bibliografía
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                   Colección Escritores Futuro 3000  Puerto Bogotá
·        La Pesca principal actividad económica de Puerto Bogotá. Grados 7-01 y 7-02. Fabulario Bogotá. 2005. Número Topográfico 986 146 P37
·        Valores de Puerto Bogotá. Grados 7-01 y 7-02. Fabulario. Bogotá. 2006.
·        Nuestros Maestros de Puerto Bogotá. Grados 7-01,7-02 y 7-03. Huella Digital. Honda. 2007.
·        Nuestros Egresados. 1992 – 2006. Grados 10-01 y 10-02. Huella Digital. Honda. 2007.
·         Nuestras Sedes Educativas de Puerto Bogotá. Grado 11-01. Huella Digital. Honda. 2007.
·        Huertas Caseras. Homenaje al Sabio José Celestino Mutis, en su bicentenario de fallecimiento. Grados 7-02 y 7-03. Huella Digital. Honda. 2007. Número Topográfico 635 H83a2.
·        Casas de Bahareque en Puerto Bogotá, un patrimonio para conservar. Grado 10-01. Huella Digital. Honda. 2009. Número Topográfico 728.3 157 c1.
·        Cien años de la Parroquia de Puerto Bogotá. Grados 7-01, 7-02 y 7-03. Huella Digital. Honda. 2009. Número Topográfico 254.2157c.
·        Puerto Gallote, génesis de Puerto Bogotá. Grado 7-01. Huella Digital. Honda. 2011.
·        Egresados Destacados. Grados 8-01; 8-02 y 8-03. Fabulario Ediciones. Bogotá. 2012
·        Nuestros Símbolos. (Nacional, Departamental, Municipal, e Institucional). Grados 8-01, y 8-02. Huella Digital. Honda. 2013.
·        Puente Navarro. 120 años de inicio de su construcción. Grados 8-01 y 8-02. Fabulario. Bogotá. 2014
·        Por los caminos panche y muisca al camino real, 460 años de historia. Grados 8-01 y 8-02. Fabulario. Bogotá. 2015


Los anteriores libros se pueden consultar en: www.escritoresfuturo3000.blogspot.com
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Publicaciones de docentes

·        Módulo 6. Marta Téllez Mora y Jairo H. Pinto Peña. Puerto Bogotá. Fotocopia. 2000.
·        Puerto Bogotá, para niños de 8 a 80 años. Jairo Humberto Pinto Peña. Puerto Bogotá. Fotocopia. 2002. Número Tipográfico 986 136 P45h.
·        Mitos y Leyendas de la Villa de San Bartolomé de Honda e Inspección de Puerto Bogotá. Tiberio Murcia Godoy. Fabulario Ediciones. Bogotá. 2004. Número Topográfico 398 0986 M98m.
·        Cátedra Cundinamarca, un recorrido histórico por nuestro departamento. Tiberio Murcia Godoy. Serie fotocopiado. Puerto Bogotá. 2007.
·        Historias de don Manolo, contada por bagreton, nicurina y otos personajes. Jairo Humberto Pinto Peña (Ilustrado por Carlos Alfonso Vargas). Fotocopiado. Puerto Bogotá. 2008.
·        De Paseo por la Villa de San Bartolomé de Honda, patrimonio para la humanidad. Tiberio Murcia Godoy. Fabulario Ediciones. Bogotá. 2008. Número Topográfico 918 6131 M87d.
·         Hechos y curiosidades, de personajes en la historia de Colombia y el mundo acaecidos en la Villa de Honda. Tiberio Murcia Godoy. Caza de Libros Editores. Ibagué. 2010.
·        La Salamanqueja. Club Poético. José Gabriel Muñoz Granada. Serie fotocopiada. Puerto Bogotá. 2011.
·        Descubriendo la Villa de San Bartolomé de Honda. Cátedra Local. Tiberio Murcia Godoy. Huella Digital. Honda. 2012.
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